Capitulo 1
Libertad Adquirida
Los minutos transcurrían lánguidamente y con ellos llegaba esa extraña sensación de que todo seguía igual y el día se hacia eterno, sin embargo luchaba por mantener mi mente ocupada en otros asuntos, pues muy pronto conseguiría mi libertad, ya estaba ansiosa de verlo.
En aquella sala se encontraban otras personas que aguardaban sentadas, pues también obtendrían su libertad. Llegue a un punto en que no lo podía soportar mas, la ansiedad me carcomía lentamente, a un paso que solo dejaba rastros de dolor en mi mente, pero me esforzaba realmente para que mi rostro aparentara tranquilidad.
Escuche mi nombre y me levante de un salto, sonreí en mi interior, lo sabia, estaba segura, tenia la certeza de que saldría de aquel sitio.
Me dieron instrucciones, fingí acatarlas, pero en realidad viajaba en mis pensamientos, asentía cuando me formulaban preguntas y a veces expresaba algunas palabras, finalmente el proceso término, me facilitaron un teléfono, y de esta forma avisaría a mi pariente más cercano, en este caso mi tía, que yo emprendería hacia su casa, mi tía era la que se encargaría de mi, por lo menos hasta que tuviera la edad suficiente como para sobrevivir sola.
Tome el teléfono entre mis manos y sin que nadie lo notara simulé que charlaba con mi tía, al fin y al cabo ya me habían tomado confianza y no cuestionarían lo que “había hablado con ella”
Me dispuse a empacar mis cosas con agilidad y rapidez, camine con pasos regulares para no levantar sospechas, finalmente me despedí de todos y les dedique una gran sonrisa como una supuesta muestra de agradecimiento, cuando en realidad sonreía porque respiraba el aire de la libertad, el fresco aire de la satisfacción, estaba cerca de lo que quería, lo vería, en solo unos momentos lo tendría a mi lado...
Escuche mi nombre y me levante de un salto, sonreí en mi interior, lo sabia, estaba segura, tenia la certeza de que saldría de aquel sitio.
Me dieron instrucciones, fingí acatarlas, pero en realidad viajaba en mis pensamientos, asentía cuando me formulaban preguntas y a veces expresaba algunas palabras, finalmente el proceso término, me facilitaron un teléfono, y de esta forma avisaría a mi pariente más cercano, en este caso mi tía, que yo emprendería hacia su casa, mi tía era la que se encargaría de mi, por lo menos hasta que tuviera la edad suficiente como para sobrevivir sola.
Tome el teléfono entre mis manos y sin que nadie lo notara simulé que charlaba con mi tía, al fin y al cabo ya me habían tomado confianza y no cuestionarían lo que “había hablado con ella”
Me dispuse a empacar mis cosas con agilidad y rapidez, camine con pasos regulares para no levantar sospechas, finalmente me despedí de todos y les dedique una gran sonrisa como una supuesta muestra de agradecimiento, cuando en realidad sonreía porque respiraba el aire de la libertad, el fresco aire de la satisfacción, estaba cerca de lo que quería, lo vería, en solo unos momentos lo tendría a mi lado...
Capitulo 2
“La Zona Muerta”
Oh! Al salir llovía a cantaros, pero esto jamás seria un obstáculo para mi, nooo!, es mas, tenia un delicioso sabor en mi boca, todo olía perfecto, me deleite con el viento y la lluvia, tome mi cabello entre mis manos y me lo tire hacia atrás, pues no quería que nada me hiciera borrosa la vista, comencé a correr una vez estuve lejos de aquel lugar, para mi suerte pocas personas estaban afuera, debido a la lluvia y esto me ayudaba, pues nadie se percataría de mi presencia, en todo caso mi estancia allí no duraría, tenia un largo trayecto a continuar, y no era a casa de mi tía hacia donde me dirigía.
Las comisuras de mis labios se elevaron, incremente mi paso y corrí aun mas rápido, el viento y la lluvia me golpeaban en la cara, era una sensación deliciosa. Hoy mi energía era intensa, la estuve reprimiendo durante años, y hoy era el día perfecto para sacarla a flote.
Ingrese en el pueblo que llamaban “La Zona Muerta”, pues como su nombre lo decía era un lugar solitario, como los llamados pueblos fantasmas, habían muchos locales abandonados que quebraron a causa de una crisis económica, finalmente las personas abandonaron el lugar en busca de una mejor calidad de vida.
Camine en busca del edificio en donde el se encontraba, a lo lejos lo divise y corrí de inmediato eufórica, la puerta del edificio estaba en tan mal estado que solo me tomo un momento para abrirla a patadas, en la estancia había mucha humedad, pero realmente eso no importaba ahora, solo me importaba algo... verlo a el, que con certeza se hallaría en el quinto piso, justo donde lo deje la ultima vez, puesto que nadie venia a este lugar, ni siquiera los vagabundos.
Me encamine hacia las escalas, me mordí los labios de los nervios, pero al mismo tiempo estaba experimentando una sensación de regocijo y jubilo, subí escalón por escalón de una manera afanada, hasta que conseguí estar en frente de el apartamento del piso 5, entre, mis lagrimas me nublaron la visión pero avance hasta el centro de la habitación y me puse en cuclillas, levante una tabla del suelo de madera y saque la valija grande que tenia un aspecto antiguo y desgastado, con mis dedos abrí el cierre con delicadeza y lo vi...
Las comisuras de mis labios se elevaron, incremente mi paso y corrí aun mas rápido, el viento y la lluvia me golpeaban en la cara, era una sensación deliciosa. Hoy mi energía era intensa, la estuve reprimiendo durante años, y hoy era el día perfecto para sacarla a flote.
Ingrese en el pueblo que llamaban “La Zona Muerta”, pues como su nombre lo decía era un lugar solitario, como los llamados pueblos fantasmas, habían muchos locales abandonados que quebraron a causa de una crisis económica, finalmente las personas abandonaron el lugar en busca de una mejor calidad de vida.
Camine en busca del edificio en donde el se encontraba, a lo lejos lo divise y corrí de inmediato eufórica, la puerta del edificio estaba en tan mal estado que solo me tomo un momento para abrirla a patadas, en la estancia había mucha humedad, pero realmente eso no importaba ahora, solo me importaba algo... verlo a el, que con certeza se hallaría en el quinto piso, justo donde lo deje la ultima vez, puesto que nadie venia a este lugar, ni siquiera los vagabundos.
Me encamine hacia las escalas, me mordí los labios de los nervios, pero al mismo tiempo estaba experimentando una sensación de regocijo y jubilo, subí escalón por escalón de una manera afanada, hasta que conseguí estar en frente de el apartamento del piso 5, entre, mis lagrimas me nublaron la visión pero avance hasta el centro de la habitación y me puse en cuclillas, levante una tabla del suelo de madera y saque la valija grande que tenia un aspecto antiguo y desgastado, con mis dedos abrí el cierre con delicadeza y lo vi...
Capitulo 3
¡Lo siento tanto!
¡Lo siento tanto!
... Lo vi, estaba realmente cambiado, irreconocible a ojos de los demás, pero yo lo sabia, lo reconocía más que a mi misma.
Comencé a reírme mientras lloraba, mis manos temblorosas se aferraban a el tratando de no hacerle mas daño, pero de pronto lo poco de el se desmorono en mis brazos, abrí los ojos como platos y solo pude gritar: ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento tato!
No supe que hacer, me encontré consumida por la locura y la desesperación, me levante y corrí hacia la cocina, limpiando las lagrimas de mis ojos, todo estaba echo un completo asco y los utensilios completamente oxidados por el paso de los años, me empecé a sofocar, arrojándome al suelo y halándome los cabellos, gritaba de dolor, me retorcía, me golpeaba a mi misma, perdí la cordura.
No se cuanto tiempo paso, pero al abrir las ventanas ya era un nuevo día, aun sentía esa desesperación, recordé que en el maletín que traía, llevaba unos calmantes, me tome dos enteros, sin tener con que pasarlos, en el edificio no había ni agua ni luz, como dije, era un desastre... pero perfecto, pues nadie vendría.
Tenia que trazar un plan, El estaba en pedazos, literalmente, debía conseguir algo, algo que mantuviera su cuerpo ya marchito en pie, debía conseguir... un nuevo cuerpo, comencé a carcajearme estrepitosamente, luego saque un espejo de mi maletín y lo levante para verme. ¡Dios!, lucia como una maniática, tenía el cabello enmarañado y unas ojeras que me hacían ver como una enferma, si realmente saldría de allí, por lo menos debería aparentar ser una persona. Me maquille y limpie, además trate de relajar el rostro, había aparentado durante un largo tiempo, así que no era tan duro.
Agarre el maletín, en el llevaba dinero, lo suficiente para comprar los “utensilios” necesarios.
Me tomo algo de tiempo salir de “La zona muerta”, pero ya había aprendido a ser paciente, así que recobre los ánimos, en el camino hallé una tienda en donde vendían todo tipo de artículos de hogar, sonreí para mis adentros y puse mi mejor cara de compradora feliz, empuje la puerta y entre al pequeño almacén, mis ojos se enfocaron de inmediato en los “utensilios necesarios”, los tome y además compre dos muñecos de piel fina y resistente, era lo que necesitaba, ahora solo me faltaba conseguir algo, un nuevo corazón...
Comencé a reírme mientras lloraba, mis manos temblorosas se aferraban a el tratando de no hacerle mas daño, pero de pronto lo poco de el se desmorono en mis brazos, abrí los ojos como platos y solo pude gritar: ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento tato!
No supe que hacer, me encontré consumida por la locura y la desesperación, me levante y corrí hacia la cocina, limpiando las lagrimas de mis ojos, todo estaba echo un completo asco y los utensilios completamente oxidados por el paso de los años, me empecé a sofocar, arrojándome al suelo y halándome los cabellos, gritaba de dolor, me retorcía, me golpeaba a mi misma, perdí la cordura.
No se cuanto tiempo paso, pero al abrir las ventanas ya era un nuevo día, aun sentía esa desesperación, recordé que en el maletín que traía, llevaba unos calmantes, me tome dos enteros, sin tener con que pasarlos, en el edificio no había ni agua ni luz, como dije, era un desastre... pero perfecto, pues nadie vendría.
Tenia que trazar un plan, El estaba en pedazos, literalmente, debía conseguir algo, algo que mantuviera su cuerpo ya marchito en pie, debía conseguir... un nuevo cuerpo, comencé a carcajearme estrepitosamente, luego saque un espejo de mi maletín y lo levante para verme. ¡Dios!, lucia como una maniática, tenía el cabello enmarañado y unas ojeras que me hacían ver como una enferma, si realmente saldría de allí, por lo menos debería aparentar ser una persona. Me maquille y limpie, además trate de relajar el rostro, había aparentado durante un largo tiempo, así que no era tan duro.
Agarre el maletín, en el llevaba dinero, lo suficiente para comprar los “utensilios” necesarios.
Me tomo algo de tiempo salir de “La zona muerta”, pero ya había aprendido a ser paciente, así que recobre los ánimos, en el camino hallé una tienda en donde vendían todo tipo de artículos de hogar, sonreí para mis adentros y puse mi mejor cara de compradora feliz, empuje la puerta y entre al pequeño almacén, mis ojos se enfocaron de inmediato en los “utensilios necesarios”, los tome y además compre dos muñecos de piel fina y resistente, era lo que necesitaba, ahora solo me faltaba conseguir algo, un nuevo corazón...
Capitulo 4
Te obsequio un corazón...
“El corazón es necesario para vivir...” era una de las cosas que mi madre solía decir a menudo, cuando se encontraba viva, en ese entonces yo iba a cumplir mis 9 años.
No es extraño ver al pasar por las calles, gente muriéndose en la pobreza, o niños que trabajan para sobrevivir, pensé que tal vez estos niños necesitaban hallar el descanso, además seria una carga menos para la sociedad y yo obtendría lo que deseaba.
Me detuve en una esquina de una zona muy pobre, mientras contemplaba a los niños que allí se encontraban, uno caminaba cerca de mi, me acerque a el y le dedique una sonrisa dulce y le pregunte su edad, el niño aparentaba unos 8 o 7 años, era precioso, seria un desperdicio, pero era lo que yo buscaba, el pequeño me contesto que acababa de cumplir sus 8 años. Comencé a charlar con el, buscando ganarme su confianza, le compre unos dulces diciéndole que se los obsequiaba como regalo de cumpleaños, e incluso lo invite a comer en un restaurante, aunque mi dinero se empezaba a agotar.
Lo convencí de que viniera conmigo a mi “apartamento”, le prometí otro obsequio, uno aun mejor, el acepto sin dudarlo.
Caminamos juntos, ahora me sentía frustrada pues tenia que seguirle el paso al maldito mocoso, trate de concentrarme, algunas veces el chico se asustaba porque el lugar era tétrico y más ahora que la noche caía sobre nosotros.
El se detuvo, dijo que lo mejor seria visitarme en el día, no lo podía permitir, mi presa no se escaparía, ahora estaba en mi territorio, me acerque a el, sonriéndole, automáticamente el dio dos pasos hacia atrás, sin que el lo notara saque uno de los “utensilios” comprados en la tienda, y me acerque sigilosamente, lo mire a los ojos, le dedique una sonrisa torcida, pues su rostro se descompuso del pavor al verme y luego... lo penetre con el cuchillo en el cuello, la sangre me cubrió el rostro, la adrenalina producida en ese momento hizo que su sangre fuera un manjar a mi paladar, lo acuchille tanto como me fue posible evitando el área de su pecho y rostro.
Una vez que estuve en el piso 5 del edificio, suspire, al fin mi plan empezaba a tomar forma, encendí algunas hojas y cosas inservibles, como mi historial medico por ejemplo, luego tome a los dos muñecos que había comprado y los lance hacia el fuego, el material quedo como una masa que serviría para moldear un cuerpo, tome a mi pequeño amigo o las partes que quedaban de el, lo deposite en el suelo, y con la masa aun caliente y una pequeña palita, comprada también en la tienda, moldee su cuerpo con cuidado, puliendo cada parte, en ese instante agradecí las clases de arte tomadas en el hospital psiquiátrico.
Después de terminado el “proceso”, tome el cuerpo del niño al que yo le acababa de propiciar “descanso eterno” y le abrí el pecho, el cuerpo apestaba a los mil demonios, así que me apresure y le saque el corazón, depositándolo en el cuerpo de juguete de mi nuevo amigo, ahora el tenia un nuevo corazón...
No es extraño ver al pasar por las calles, gente muriéndose en la pobreza, o niños que trabajan para sobrevivir, pensé que tal vez estos niños necesitaban hallar el descanso, además seria una carga menos para la sociedad y yo obtendría lo que deseaba.
Me detuve en una esquina de una zona muy pobre, mientras contemplaba a los niños que allí se encontraban, uno caminaba cerca de mi, me acerque a el y le dedique una sonrisa dulce y le pregunte su edad, el niño aparentaba unos 8 o 7 años, era precioso, seria un desperdicio, pero era lo que yo buscaba, el pequeño me contesto que acababa de cumplir sus 8 años. Comencé a charlar con el, buscando ganarme su confianza, le compre unos dulces diciéndole que se los obsequiaba como regalo de cumpleaños, e incluso lo invite a comer en un restaurante, aunque mi dinero se empezaba a agotar.
Lo convencí de que viniera conmigo a mi “apartamento”, le prometí otro obsequio, uno aun mejor, el acepto sin dudarlo.
Caminamos juntos, ahora me sentía frustrada pues tenia que seguirle el paso al maldito mocoso, trate de concentrarme, algunas veces el chico se asustaba porque el lugar era tétrico y más ahora que la noche caía sobre nosotros.
El se detuvo, dijo que lo mejor seria visitarme en el día, no lo podía permitir, mi presa no se escaparía, ahora estaba en mi territorio, me acerque a el, sonriéndole, automáticamente el dio dos pasos hacia atrás, sin que el lo notara saque uno de los “utensilios” comprados en la tienda, y me acerque sigilosamente, lo mire a los ojos, le dedique una sonrisa torcida, pues su rostro se descompuso del pavor al verme y luego... lo penetre con el cuchillo en el cuello, la sangre me cubrió el rostro, la adrenalina producida en ese momento hizo que su sangre fuera un manjar a mi paladar, lo acuchille tanto como me fue posible evitando el área de su pecho y rostro.
Una vez que estuve en el piso 5 del edificio, suspire, al fin mi plan empezaba a tomar forma, encendí algunas hojas y cosas inservibles, como mi historial medico por ejemplo, luego tome a los dos muñecos que había comprado y los lance hacia el fuego, el material quedo como una masa que serviría para moldear un cuerpo, tome a mi pequeño amigo o las partes que quedaban de el, lo deposite en el suelo, y con la masa aun caliente y una pequeña palita, comprada también en la tienda, moldee su cuerpo con cuidado, puliendo cada parte, en ese instante agradecí las clases de arte tomadas en el hospital psiquiátrico.
Después de terminado el “proceso”, tome el cuerpo del niño al que yo le acababa de propiciar “descanso eterno” y le abrí el pecho, el cuerpo apestaba a los mil demonios, así que me apresure y le saque el corazón, depositándolo en el cuerpo de juguete de mi nuevo amigo, ahora el tenia un nuevo corazón...
Continuara... Sayonara... ^^

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